La nueva reina era muy bella, pero orgullosa y altanera, y no podía sufrir que nadie la aventajase en hermosura. Tenía un espejo prodigioso y cada vez que se miraba en él, le preguntaba: ‘Espejito en la pared, dime una cosa: ¿quién es de este país la más hermosa?’ Y el espejo le contestaba, invariablemente:…Seguir leyendoUta von Ballenstedt, la escultura medieval que sirvió de modelo para la madrastra de Blancanieves
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