En el año 219 a.C. un griego llamado Arcagato (Ἀρχάγαθος, Archágathos) procedente del Peloponeso llegó a Roma y se instaló en la ciudad, tal y como cuenta Plinio el Viejo, tomando como fuente los Anales escritos por Lucio Casio Hemina en torno a 146 a.C. No sería nada excepcional, pues muchos griegos llegaban a Roma…
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