«Era, de hecho, la tierra de la siempre memorable Bestia, el Napoleón Bonaparte de los lobos. ¡Qué destino el suyo! Vivió diez meses en Gévaudan y Vivarais, devorando mujeres, niños y «pastoras famosas por su belleza» […] si todos los lobos se hubieran parecido a este lobo, habrían cambiado la historia de la humanidad». Éstas […]
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